En el día de ayer, 06 de abril del corriente año, asistimos a la Reunión de trabajo de la Comisión de Seguridad de la Legislatura de Córdoba.
Agradecemos la posibilidad de expresar las conclusiones a las que hemos arribado en todo este tiempo al respecto de la regulación del trabajo en la vía pública.
A las mismas arribamos en conjunto con la Vicaría de los Pobres, luego de encuentros con legisladores, abogados, representantes de organizaciones diversas, cooperativas de naranjitas, con naranjitas independientes, etc.
Agradecemos a todos los que se han comprometido en esta tarea de pensar el abordaje integral que creemos necesario para empezar a resolver estas situaciones que nos tocan de manera cotidiana.
A continuación el resumen de la intervención:
En primer lugar, queremos agradecer la oportunidad de poder participar y expresar nuestra opinión en este recinto. En este último tiempo hemos estado participando de muchos espacios donde se ha abordado esta problemática. Con muchos de ustedes nos hemos encontrado personalmente, también hemos leído sus proyectos. Nos hemos juntado con abogados, organizaciones diversas, cooperativas de naranjitas; hemos hablado con naranjitas independientes; ahora simplemente queremos llevar nuestra mirada, con la única intención de contribuir al bien común, pero siempre haciendo foco en los más vulnerables.
1- Contexto.
Tal como expresamos en documentos anteriores, existe una gran cantidad de personas que quedan fuera del sistema económico y social en el que vivimos.
No se trata únicamente de una problemática del gobierno actual, Tenemos que seguir creciendo en esta democracia que venimos viviendo hace más de 40 años, avanzar en acuerdos y políticas públicas que generen oportunidades reales de crecimiento para amplios sectores de la población.
Esta situación se ve agravada en el contexto actual, caracterizado por cambios vertiginosos que continuarán profundizándose. Aquellas personas que no logren adaptarse a estas nuevas dinámicas corren el riesgo de quedar aún más excluidas. La inestabilidad laboral, las reglas del mercado y la incorporación de nuevas tecnologías pueden dejar sin empleo, en poco tiempo, a una gran cantidad de personas.
En este marco, la actividad de los cuidacoches o “naranjitas” ha generado, desde hace tiempo, problemas de convivencia, fundamentalmente en la Ciudad de Córdoba.
Sabemos que en muchos casos existen excesos, extorsiones, delitos y terceros que se benefician de estas situaciones. Sabemos también que, para muchísimas personas, esta es su única forma de subsistencia y que realizan su trabajo con responsabilidad y contribuyendo también con la sociedad.
Regulaciones.
Resulta necesario abordar las inquietudes que surgen en la convivencia cotidiana, sabiendo que este análisis se debe hacer a nivel Municipal.
Entendemos que muchos de estos conflictos pueden prevenirse mediante una regulación clara y transparente, que permita a todos los ciudadanos conocer:
- En qué lugares corresponde pagar por estacionar.
- Cuál es el monto establecido.
- Quiénes están habilitados para realizar el cobro.
- En qué horarios se aplica el sistema.
- Evitar la superposición de sistemas.
- Pagar únicamente al final del estacionamiento.
- Establecer topes tarifarios en eventos deportivos o culturales.
- Implementar canales de denuncia ágiles (por ejemplo, 911).
- Garantizar la transparencia mediante equipos interdisciplinarios.
- Asegurar que las fuerzas de seguridad y la justicia actúen frente a delitos.
Abordaje comunitario – fomentar las cooperativas.
Estamos convencidos del rol central de las cooperativas de trabajo como vehículo de protección social, generador de empleo digno y motor de integración comunitaria. Estas cooperativas no solo organizan la prestación del servicio de estacionamiento, sino que también permiten que los trabajadores accedan a beneficios sociales, capacitación y oportunidades de desarrollo personal y laboral.
Asimismo, nos parece importante generar la vinculación con instituciones de bien público —colegios, clubes, centros vecinales, credos, empresas, bibliotecas populares y otras entidades— para acompañar a los trabajadores y sus familias, fortalecer vínculos comunitarios y garantizar la inclusión social.
Capacitación para la vida laboral y cotidiana.
Se propone que los cuidadores accedan a instancias de formación continua, orientadas a:
Oficios.
Habilidades blandas.
Acompañamiento comunitario.
Emergencias, Primeros auxilios y RCP.
Tratamiento de Adicciones.
Educación formal: inicio o terminalidad de ciclos.
Aporte de los cuidacoches a la sociedad.
Sería una oportunidad para avanzar en una reconfiguración del rol de “naranjita” hacia un servidor público con funciones ampliadas, valorado no solo por el municipio sino también por los vecinos. Creemos en la potencialidad y la valía de las personas que pueden brindar este servicio.
Este nuevo perfil podría configurarse como un actor que contribuya activamente a la vida urbana, en articulación con distintas áreas del Estado y de la comunidad.
Algunas de sus posibles funciones:
- Contacto directo con policía, Guardia Urbana, servicios de emergencia (107), alumbrado público, higiene urbana, bacheo.
De este modo, el rol deja de limitarse al cuidado de vehículos para convertirse en un “sensor urbano” con capacidad de generar valor social.
Algunos van a quedar afuera.
Jubilados, familias, cuidadores en barrios que cuidan los autos en un club o en una parroquia, limpiavidrios. Muchas personas que quieren recuperarse de las adicciones, o que han estado en situación de calle y ven esta como su primera posibilidad.
Muchas personas buscan, de forma aislada, sumar algo más para parar la olla.
Nos volvemos a preguntar, Hay mucho consumo en la calle. ¿van a dejar de consumir? ¿Van a sostener un curso o capacitación solos? Es difícil anotarse en un curso, empezarlo, terminarlo y conseguir trabajo. Es muy difícil cuando se tiene un hijo a edad temprana, cuando como sociedad les hemos dicho que no pueden, cuando los padres están ausentes por la droga, cuando hay consumo, etc.
En la Iglesia venimos trabajando hace varios años, el abordaje del consumo problemático de sustancias, fomentando el cuerpo a cuerpo, acompañamos y visitamos presos, también trabajamos con personas en situación de calle, los, contenemos, queremos que progresen. Siempre sabiendo que hay avances y retrocesos, descubriendo que no es fácil la inserción de hermanos que viven atravesados por estas realidades. Nos parece que la prohibición no es la solución; el abordaje tiene que ser comunitario y comenzar para encontrar juntos las formas de verdadera inclusión, de otra manera corremos el gran riesgo de tener más gente acorralada.
Antecedentes:
Ciudades para todos
Los encuentros que tuvimos
Un código de convivencia con lugar para todos