Miércoles de Cenizas – Ciclo B

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Miércoles de Cenizas – Ciclo B.

-17 de febrero de 2021-

 

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Leccionario:  Ciclo B

 

Jl 2,12-18: Rasguen sus corazones
Salmo 50: Misericordia, Señor: hemos pecado
2Cor 5,20–6,2: Reconcíliate con Dios
Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre te lo pagará

 

Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18

Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de sus amenazas. ¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios!

¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial!

Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: “¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”

El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo.

Palabra de Dios.

 

SALMO Sal 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17

R. Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

 

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,

por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa

y purifícame de mi pecado! R.

 

Porque yo reconozco mis faltas

y mi pecado está siempre ante mí.

Contra ti, contra ti solo pequé

e hice lo que es malo a tus ojos. R.

 

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,

y renueva la firmeza de mi espíritu.

No me arrojes lejos de tu presencia

ni retires de mí tu santo espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

que tu espíritu generoso me sostenga:

Abre mis labios, Señor,

y mi boca proclamará tu alabanza. R.

 

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 20-6, 2

Hermanos:

Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación.

Palabra de Dios.

 

 

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1-6. 16-18

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Palabra del Señor.

 

Reflexionando juntos.

 

La Cuaresma es una ruta de regeneración. Año con año los cristianos la caminamos para reavivar ese sentido fundamental que nos da nuestro modo de ser en el mundo. Regeneración era uno de los nombres que los primeros cristianos daban al bautismo: baño de regeneración. Aquellos bautizados no eran ingenuos como para pensar que bastaba hundirse en el agua para salir regenerados. Todo lo contrario. Aquel baño era culminante; para llegar a él, tenían que recorrer un proceso y pasar por unas etapas que los disponían para la regeneración. A eso apuntan las lecturas de este día.

El profeta pide rasgarse el corazón y no los vestidos, para volverse al Señor. El vestido indica lo que los demás miran de uno; Joel habla de cambiar la identidad. El vestido condiciona modos de ser frente a otros. Mira cómo visten las personas, en qué circunstancias y delante de quiénes. Ahora observa tu modo de ser, tu vestido. ¿Qué debes romper para desnudarte ante el Dios misericordioso? Sin esto no habrá regeneración. Uno se sumerge sin ropas.

El comentario bíblico es tomado

de Servicios Koinonía. 

www.servicioskoinonia.org